martes, 27 de marzo de 2012

Gratitud: Louie Schwartzberg


Tú piensas que este es solo un día más en tu vida pero no es solo un día más. Este es el único día que se te ha regalado, Hoy.  Te lo han regalado, es un regalo, es el único regalo que tienes ahora y la única respuesta apropiada es la gratitud. Si no haces nada más que cultivar esa respuesta ante el gran regalo que es este único día. Si aprendes a responder como si fuera el primer di a en tu vida y el ultimo día. Entonces habrás vivido ese día muy bien.

Empieza por abrir tus ojos y sorprenderte de tener ojos para poder hacerlo. De esa continua gama de colores que continuamente nos ofrece para nuestra pura satisfacción. Mira el cielo, rara vez vemos el cielo, notamos como cambia a cada momento con las nubes que vienen y van, simplemente pensamos en el clima, pero no pensamos en cuantos tipos de climas existen. Solo pensamos en buen o mal clima.

Este día, este momento, tiene un clima único, de repente un tipo de clima que jamás volverá en la misma forma. La formación de nubes en el cielo jamás será la misma a la de este momento. Abre tus ojos y mira eso, mira los rostros de las personas a tu alrededor. Cada uno de ellos tiene una increíble historia que contar, una historia que nunca podremos entender totalmente. No solo su propia historia sino también la de sus antepasados. Todos tenemos tanto pasado y en este mismo instante en este mismo día, todas las personas que conoces, toda la vida de generaciones y de tantos lugares en todo el mundo fluyen juntos y llegan a ti. Como agua que da vida. Si tan solo abrieras tu corazón y bebieras.

Abre tu corazón al increíble regalo que nos da la civilización, Mueves el interruptor y tiene luz eléctrica; abres el caño y tienes agua caliente y fría y agua potable. Un regalo que millones y millones de personas nunca podrán experimentar. Y estos son solo algunos de una lista inmensa de regalos a los que puedes abrirles tu corazón. Y deseo que abras tú corazón a todas estas bendiciones y sepas compartir.

Que cada persona que conozcas en este día sea bendecido por ti. Solo por tu mirada, por tu sonrisa, por tu sensibilidad, solo por tu presencia. Deja que la gratitud se convierta en bendiciones para los que te rodean.

Y entonces será realmente un buen día, 

viernes, 23 de marzo de 2012

El derecho de soñar



El derecho de Soñar
de Eduardo Galeano

Montevideo.– Vaya uno a saber cómo será el mundo más allá del año 2000. Tenemos una única certeza: si todavía estamos ahí, para entonces ya seremos gente del siglo pasado y, peor todavía, seremos gente del pasado milenio.

Sin embargo, aunque no podemos adivinar el mundo que será,

bien podemos imaginar el que queremos que sea. El derecho de soñar no figura entre los treinta derechos humanos que las Naciones Unidas proclamaron a fines de 1948. Pero si no fuera por él, y por las aguas que da de beber, los demás derechos se morirían de sed.

Deliremos, pues, por un ratito. El mundo, que está patas arriba, se pondrá sobre sus pies:

En las calles, los automóviles serán pisados por los perros.

El aire estará limpio de los venenos de las máquinas, y no tendrá más contaminación que la que emana de los miedos humanos y de las humanas pasiones.

La gente no será manejada por el automóvil, ni será programada por la computadora, ni será comprada por el super-mercado, ni será mirada por el televisor.


El televisor dejará de ser el miembro más importante de la familia,  y será tratado como la plancha o el lavarropas.

La gente trabajará para vivir,  en lugar de vivir para trabajar.

En ningún país irán presos los muchachos que se nieguen a hacer el servicio militar,  sino los que quieran hacerlo.

Los economistas no llamarán nivel de vida al nivel de consumo, ni llamarán calidad de vida a la cantidad de cosas.

Los cocineros no creerán que a las langostas les encanta que las hiervan vivas.

Los historiadores no creerán que a los países les encanta ser invadidos.

Los políticos no creerán que a los pobres les encanta comer promesas.

El mundo ya no estará en guerra contra los pobres, sino contra la pobreza, y la industria militar no tendrá más remedio que declararse en quiebra por siempre jamás.

Nadie morirá de hambre, porque nadie morirá de indigestión.

Los niños de la calle no serán tratados como si fueran basura, porque no habrá niños de la calle.

Los niños ricos no serán tratados como si fueran dinero, porque no habrá niños ricos.

La educación no será el privilegio de quienes puedan pagarla.

La policía no será la maldición de quienes no puedan comprarla.

La justicia y la libertad, hermanas siamesas condenadas a vivir separadas, volverán a juntarse, bien pegaditas, espalda contra espalda.

Una mujer, negra, será presidente de Brasil y otra mujer, negra, será presidente de los
Estados Unidos de América. Una mujer india gobernará Guatemala y otra, Perú.

En Argentina, las locasde Plaza de Mayo seránun ejemplo de salud mental, porque ellas se negaron a olvidar en los tiempos de la amnesia obligatoria.

La Santa Madre Iglesia corregirá algunas erratas de las piedras de Moisés. El sexto mandamiento ordenará: "Festejarás el cuerpo". El noveno, que desconfía del deseo, lo declarará sagrado.

La Iglesia también dictará un undécimo mandamiento, que se le había olvidado al Señor:  "Amarás a la naturaleza, de la que formas parte".

Todos los penitentes serán celebrantes, y no habrá noche que no sea vivida como si fuera la última, ni día que no sea vivido como si fuera el primero.

miércoles, 21 de marzo de 2012

La voz del conocimiento II


Una visita a mi abuelo (final )
Web Dr. Miguel Ruiz

- Mmm lo que me explico mi abuelo tenia lógica y lo comprendí, pero no lo creí, ¿Cómo podía ser que todo el conflicto en el mundo, todas las guerras, la violencia, la injusticia fuera resultado de algo tan simple? Sin lugar a dudas tenia que ser algo mas complicado que aquello.
Mi abuelo prosiguió:

- Miguel todo el drama que sufres en tu vida personal es el resultado de creer en mentiras, principalmente sobre ti. Y la primera mentira que crees es que no eres, no eres tal como deberías ser, no eres lo bastante bueno, no eres perfecto. Nacemos perfectos, crecemos perfectos y nos moriremos perfectos, porque solo existe la perfección. Pero la gran mentira es que no eres perfecto, que nadie es perfecto. De modo que empiezas a buscar una imagen de la perfección que nunca podrás alcanzar. Nunca alcanzaras de ese modo la perfección porque esa imagen es falsa. Es una mentira, pero inviertes tu fe en esa mentira y después construyes una estructura completa de mentiras para sostenerla.

En ese momento no me di cuenta de que mi abuelo me había brindado una gran oportunidad; algo tan sencillo como cobrar conciencia de que todo el drama de mi vida, todo el sufrimiento de mi vida se producía porque creía en mentiras. Aunque quería creer lo que mi abuelo me decía, solo conseguí fingirlo. Era algo tan lógico que le dije:

- OH, si abuelo, tienes razón. Estoy de acuerdo contigo – pero estaba mintiendo. Había demasiadas mentiras en mi cabeza para aceptar algo tan sencillo como la verdad.

Entonces mi abuelo me miro con mucha bondad y me respondió:

- Miguel, veo que estas haciendo un gran esfuerzo para impresionarme, para demostrarme que eres lo bastante bueno para mí. Y sientes la necesidad de hacer esto porque no eres lo bastante bueno para ti mismo.

¡ay! Ahí me pillo. No supe por qué, pero sentí como si me hubiese pillado en una mentira. Nunca, me había dado cuenta de que mi abuelo conocía mis inseguridades, la manera en que me juzgaba a mi mismo y como me rechazaba, la culpa y la vergüenza que sentía. ¿Cómo sabia que estaba fingiendo ser lo que no era?

El abuelo me sonrió de nuevo mientras me dijo:

- Miguel, todo lo que has aprendido en la escuela, todo lo que sabes sobre la vida, es solo conocimiento. ¿Como puedes saber si lo que crees sobre ti mismo es la verdad?

En ese momento reaccione y conteste:

- Claro que conozco la verdad sobre mi mismo. Vivo conmigo cada día.¡Sé lo que soy!
Mi abuelo se rió con ganas ante mi respuesta y me dijo:

- La verdad es que no tienes ni idea de lo que realmente eres, pero sabes lo que no eres. Has estado practicando lo que no eres durante tanto tiempo que realmente te crees que tu imagen es lo que eres. Has invertido tu fe en todas esas mentiras que te crees sobre ti mismo. Es una historia, pero no es la verdad.

- Miguel, lo que te hace poderoso es tu fe. La fe es el poder de la creación que tenemos todos los seres humanos, y no tiene nada que ver con la religión. La fe es el resultado de un acuerdo. Cuando estas de acuerdo en creer en algo sin dudarlo, empleas tu fe. Si no tienes dudas sobre lo que crees, entonces para ti es la verdad, aun cuando tal vez sea realmente una mentira. Tu fe es tan poderosa que si crees que no eres lo bastante bueno ¡entonces no eres lo bastante bueno! Si crees que fracasaras, fracasaras, porque ese es el poder y la magia de tu fe. Como te he dicho antes, sufres porque crees en mentiras. Es así de sencillo. La humanidad es como es porque colectivamente, creemos en muchas mentiras. Los seres humanos hemos cargado con esas mentiras durante miles de años y reaccionamos ante ellas con odio, con enfado, con violencia. Pero no son más que mentiras.

Yo me estaba preguntando entonces ¿Cómo podemos conocer la verdad? Antes de darme tiempo a hacer la pregunta en voz alta, mi abuelo la contesto:

- La verdad necesita ser experimentada. Los seres humanos tenemos la necesidad de describir, de explicar, de expresar lo que percibimos, pero cuando experimentamos la verdad, no existen palabras para describirla. Quienquiera que proclame “esta es la verdad” esta mintiendo incluso sin saberlo. Podemos percibir la verdad con nuestros sentimientos, pero tan pronto como intentamos describirla con palabras la distorsionamos y deja de ser la verdad. ¡Es nuestra historia! Es una proyección que se basa en una realidad que solo es verdadera para nosotros, pero aun así intentamos poner nuestra experiencia en palabras y esto es realmente algo maravilloso. Es el mayor arte de cada ser humano.

El abuelo se dio cuenta de lo que acaba de decir no me había quedado claro

- Miguel, si eres un artista, un pintor, intentas expresar lo que percibes a través de tu arte. Quizás lo que pintes no sea exactamente lo que percibes pero se acerca lo bastante como para recordarte lo que percibes. Bien, imagina que eres muy afortunado y eres amigo de Pablo Picasso. Como Picasso te quiere, decide hacer un retrato tuyo. `Posas para él y tras muchos días finalmente te enseña tu retrato. Dirás “este no soy yo” y Picasso te dirá “claro que eres tú”. Así es como yo te veo”. Para él, esto es verdad, esta expresando lo que esta percibiendo, pero tú dirás “yo no tengo ese aspecto”.

Bien, todos los seres humanos somos iguales a Picasso. Todo ser humano es un cuentista, un narrador de cuentos, lo que significa que todo ser humano es un artista. Lo que Picasso hace con los colores, nosotros lo hacemos con las palabras. Los seres humanos somos testigos de todo lo que pasa en nuestro interior y a nuestro alrededor, y utilizamos las palabras para hacer un retrato de lo que presenciamos. Los seres humanos inventamos historias sobre todas las cosas que percibimos, y del mismo modo que Picasso, distorsionamos la verdad: pero para nosotros, es la verdad. Por supuesto el modo en el que expresamos nuestra distorsión puede ser algo con que otras personas disfruten. El arte de Picasso es muy valorado por muchas personas.

Todos los seres humanos crean su historia con su único punto de vista ¿Por qué hacer el intento de imponer tu historia a otras personas cuando para ellas tu historia no es verdad? Cuando comprendes eso, ya no sientes la necesidad de defender lo que crees. No es importante tener razón o hacer que otras personas estén equivocadas. En lugar de ello, ves que cada persona es un artista, un cuentista. Sabes que cualquier cosa que crean los demás no es más que su punto de vista. No tiene nada que ver contigo.

martes, 20 de marzo de 2012

La voz del conocimiento I


Una Visita a mi abuelo (1ª parte)
Extraído del libro "La voz del conocimiento" de Miguel Ruiz.

Siempre nos llegan oportunidades para percibir la verdad, y mi vida ha estado llena de ellas. Deje pasar muchas de estas oportunidades, pero otras abrieron mis ojos espirituales y posibilitaron la transformación de mi vida.

Una de estas oportunidades se me presento al hacer una visita a mi abuelo cuando era un estudiante adolescente. Mi abuelo era lo que se denomina un viejo nagual, que es como un chaman. Tenia cerca de noventa años, y la gente solía visitarlo solo para aprender, solo para estar cerca de el. Mi abuelo me había estado enseñando desde que era un niño y trabaje duro durante toda mi juventud a fin de ser lo bastante bueno para merecer su respeto.

Esta era una época en la que yo pretendía ser un intelectual, y quería impresionar a mi abuelo con mis opiniones sobre todo lo que estaba aprendiendo en la escuela. Estaba listo para demostrarle a la persona que mas había influido en mi vida cuan inteligente era,¡ buena suerte! Fui a casa de mi abuelo y me recibió como siempre, con una gran sonrisa, con un amor inmenso. Empecé a explicarle mi punto de vista sobre todas las injusticias en el mundo, sobre la pobreza, sobre la violencia, sobre el conflicto entre el bien y lo que llamaba entonces el mal.

Mi abuelo tenía mucha paciencia y escuchaba con mucha atención todo lo que decía. Esto me animo a hablar todavía más solo para impresionarlo. En un momento determinado vi una pequeña sonrisa en su rostro ¡Ay! Sabía que iba a pasar algo. No lo estaba impresionando en absoluto. Pensé “OH se esta burlando de mi”. Advirtió mi reacción y me miro directamente a los ojos.

- Bueno miguel, has aprendido unas teorías muy buenas – dijo – pero solo son teorías. Todo lo que me has explicado no es más que una historia. Eso no significa que sea verdad.

Esto me hizo sentir un poco mal, por supuesto. De inmediato me lo tome como algo personal e intente defender mi punto de vista. Pero era demasiado tarde porque entonces mi abuelo empezó a hablar. Me miro con una gran sonrisa y dijo:

- Sabes, en todo el mundo la mayor parte de la gente cree que existe un gran conflicto entre el bien y el mal. Bien, esto no es verdad. Es cierto que existe un conflicto, pero este solo esta en la mente humana, no en el universo. No es verdad para las plantas ni para los animales, no es verdad para las estrellas, ni para los árboles, ni para el resto de la naturaleza. Solo es verdad para los seres humanos. Y el conflicto que existe en la mente humana no es realmente entre el bien y el mal.

- El verdadero conflicto en nuestra mente se produce entre la verdad y lo que no es verdad, entre la verdad y las mentiras. El bien y el mal son el resultado de ese conflicto. El resultado de creer en la verdad es la bondad, el amor la felicidad. Cuando vives tu vida en la verdad, te sientes bien y tu vida es maravillosa. El resultado de creer en las mentiras y defenderlas origina lo que tu llamas el mal; el fanatismo. Creer en las mentiras origina toda la injusticia, toda la violencia y el abuso, todo el sufrimiento no solo en la sociedad sino también en los individuos. El universo es tan sencillo como ser o no Ser, pero los seres humanos lo complicamos todo.

domingo, 18 de marzo de 2012

La función del arte



Diego no conocía la mar, El padre, Santiago Kovadloff, lo llevo a descubrirla.

Viajaron al sur.

Ella, la Mar, estaba, más allá de los altos médanos, esperando.

Cuando el niño y  su padre alcanzaron por fin aquellas cumbres de arena, y después de mucho caminar, la mar estalló ante sus ojos. Y fue tanta la inmensidad de la mar, y tanto su fulgor, que el niño quedo mudo de hermosura.

Y cuando por fin consiguió hablar, temblando, tartamudeando, pidió a su padre:

-¡ayúdame a mirar!

viernes, 16 de marzo de 2012

Los nadies

Los nadies
Eduardo Galeano: el libro de los abrazos.

Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pié derecho, o empiecen el año cambiando de escoba. 
Los nadies: los hijos de los nadies, los dueños de nada. 
Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, 
muriendo la vida, jodidos, rejodidos: 
Que no son, aunque sean. 
Que no hablan idiomas, sino dialectos. 
Que no profesan religiones, sino supersticiones. 
Que no hacen arte, sino artesanía. 
Que no practican cultura, sino folklore. 
Que no son seres humanos, sino recursos humanos. 
Que no tienen cara, sino brazos. 
Que no tienen nombre, sino número. 
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local. 
Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.

Un mensaje para toda la humanidad


Discurso de Charles Chaplin en el gran dictador

Lo siento.
Pero yo no quiero ser emperador. Ese no es mi oficio, sino ayudar a todos si fuera posible. Blancos o negros. Judíos o gentiles. Todos queremos ayudarnos los unos a los otros; los seres humanos somos así. Queremos vivir para la felicidad del otro, no para la miseria del otro. No queremos odiarnos ni despreciarnos. 
En este mundo hay sitio para todos y la buena tierra es rica y puede alimentar a todos los seres. El camino de la vida puede ser libre y hermoso, pero lo hemos perdido. La codicia ha envenenado las almas de los hombres, ha levantado barreras de odio, nos ha empujado hacia las miserias y las matanzas.
Hemos progresado muy deprisa, pero nos hemos encarcelado a nosotros mismos. El maquinismo, que crea abundancia, nos deja en la indigencia. Nuestro conocimiento nos ha hecho cínicos. Nuestra inteligencia, duros y secos. Pensamos demasiado, sentimos muy poco.
Más que máquinas necesitamos más humanidad. Más que inteligencia, tener bondad y dulzura.
Sin estas cualidades la vida será violenta, se perderá todo. Los aviones y la radio nos hacen sentirnos más cercanos. La verdadera naturaleza de estos inventos habla de la bondad humana, exige la hermandad universal que nos una a todos nosotros.
Ahora mismo, mi voz llega a millones de seres en todo el mundo, millones de hombres desesperados, mujeres y niños, víctimas de un sistema que hace torturar a los hombres y encarcelar a gentes inocentes. A los que puedan oírme, les digo: no desesperéis. La desdicha que padecemos no es más que la pasajera codicia y la amargura de hombres que temen seguir el camino del progreso humano.
El odio pasará y caerán los dictadores, y el poder que se le quitó al pueblo se le reintegrará al pueblo, y, así, mientras el Hombre exista, la libertad no perecerá.
Soldados.
No os entreguéis a esos hombres que los desprecian y esclavizan, que regentan vuestras vidas y os dicen qué tenéis que hacer, qué decir y qué sentir.
Os barren el cerebro, os ceban, os tratan como a ganado y como carne de cañón. No os entreguéis a esos hombres desnaturalizados, hombres máquina, con cerebros y corazones de máquina.
Vosotros no sois ganado, no sois máquinas, sois Hombres. Lleváis el amor de la Humanidad en vuestros corazones, ¡Vosotros no odiáis¡ . Sólo los que no son amados odian, los que nos aman y los inhumanos.
Soldados.
No luchéis por la esclavitud, sino por la libertad. El el capítulo 17 de San Lucas se lee: "El Reino de Dios no está en un hombre, ni en un grupo de hombres, sino en todos los hombres..."
¡Esta en ti!
Vosotros los hombres tenéis el poder. El poder de crear máquinas, el poder de crear felicidad, el poder de hacer esta vida libre y hermosa y convertirla en una maravilosa aventura.
En nombre de la democracia, utilicemos ese poder actuando todos unidos. Luchemos por un mundo nuevo, digno y noble que garantice a los hombres un trabajo, a la juventud un futuro y a la vejez seguridad. Pero bajo la promesa de esas cosas, las fieras subieron al poder. Pero mintieron; nunca han cumplido sus promesas ni nunca las cumplirán. Los dictadores son libres sólo ellos, pero esclavizan al pueblo. Luchemos ahora para hacer realidad lo prometido. Todos a luchar para liberar al mundo. Para derribar barreras nacionales, para eliminar la ambición, el odio y la intolerancia.
Luchemos por el mundo de la razón.
Un mundo donde la ciencia, el progreso, nos conduzca a todos a la felicidad.
Soldados.
En nombre de la democracia, debemos unirnos todos.